<p> </p><figure id="attachment_48824" aria-describedby="caption-attachment-48824" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" src="https://cms.laprensa.org/sites/default/files/2018/11/Rosa-copy-300x169…; alt="" width="300" height="169" class="size-medium wp-image-48824" srcset="https://cms.laprensa.org/sites/default/files/2018/11/Rosa-copy-300x169… 300w, https://cms.laprensa.org/sites/default/files/2018/11/Rosa-copy-1024x576… 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px"><figcaption id="caption-attachment-48824" class="wp-caption-text">Manuel Ocaño | La Prensa San Diego</figcaption></figure><p></p>
<p>Rosa DubĂłn caminĂł con dos de sus seis hijos rumbo al lugar donde iniciarĂa junto con otras madres migrantes una huelga de hambre en demanda de que el gobierno de Estados Unidos agilice los procesos de solicitud de asilo en la garita peatonal Ped West.</p>
<p>“Yo no puedo regresar a Honduras. Allá por más que trabajo no me alcanza y es como dejarles a mis hijos una vida de pobrezas, de hambre”, explicó momentos antes de marchar con otras nueve personas al ayuno.</p>
<p>En el Departamento de Colón, en el Atlántico caribeño, Rosa, de 40 años trabajaba como lavandera, “pero es muy poco lo que se gana y no hay otros trabajos; o sea que ser lavandera para vecinos en un barrio pobre es casi nada”, dijo.</p>
<p>Ella viajĂł con sus hijos menores como pudo por medio Honduras, Guatemala y todo MĂ©xico, a veces a pie; otras en vehĂculos de conductores que se compadecĂan, bajo la lluvia, con insomnio porque habĂa que reiniciar temprano. </p>
<p>“Fue más de un mes y fue difĂcil, pero gracias a Dios la gente de MĂ©xico siempre nos ayudĂł, nos tendiĂł la mano”.</p>
<p>Pero en el refugio donde las autoridades en Tijuana la alojaron junto con otros miles de migrantes, los dĂas pasaban cerca del destino que buscaba, Estados Unidos, y aunque la distancia fĂsica sea breve, el saber que enfrentaba una espera de meses, o tal vez de años, le pareciĂł desesperante.</p>
<p>La plática sobre la huelga de hambre inició entre migrantes el martes. Para el jueves en la mañana algunos de ellos hablaron con la prensa y estaban dispuestos a comenzar un ayuno en que los migrantes se fueran rotando.</p>
<p>Los voluntarios para comenzar la huelga, como Rosa, demandan que el gobierno de Estados Unidos envĂe más oficiales de asilo y recursos a la frontera.</p>
<p>Antes de que llegara la Caminata Migrante pro la Vida, comĂşnmente conocida como caravana, en Tijuana habĂa dos mil 800 migrantes registrados en un libro de bitácora que los mismos migrantes llevan a la espera de pasar al paso peatonal Ped West a entrevistarse con oficiales federales de asilo.</p>
<p>Entonces la espera promedio era de unas seis semanas, a veces un poco más.</p>
<p>Pero poco antes de que la caravana llegará a Tijuana, el presidente Donald Trump cambió las reglas para solicitar asilo. </p>
<p>Ahora, dijo el mandatario, los migrantes que quieran pedir asilo tienen que permanecer en México mientras Estados Unidos decide su caso. Además, huir de la pobreza y la violencia dejaron de ser motivos para otorgar el asilo en la administración Trump.</p>
<p>La magistrada Olga Sánchez, secretaria entrante de GobernaciĂłn en MĂ©xico, calculĂł que la espera para que Estados Unidos atienda peticiones de asilo de miembros de la caravana “podrĂa tomar hasta 18 meses, tal vez más”.</p>
<p>“Por eso tomamos la decisión” de comenzar entra varias madres y padres de familia la huelga de hambre, dijo Rosa.</p>
<p>Pero su plan quedĂł frustrado cuando al caminar apenas media calle rumbo a la garita, docenas de policĂas federales y agentes de migraciĂłn mexicanos impidieron el paso al contingente.</p>
<p>Extraoficialmente un agente dijo que no podĂan permitir que el gobierno de Estados Unidos considerara que debĂa cerrar nuevamente la garita de San Ysidro como media de seguridad.</p>
<p>“Pero yo no entiendo que pueden temer a un grupo de padres de familia que vamos pacĂficamente a pedir que por favor se tienten el corazĂłn y nos dejen explicar nuestros casos un poco más pronto”, dijo uno de los migrantes voluntarios para el ayuno.</p>
<p>David Abud, un activista que apoya a los migrantes en la caravana, dijo que cada dĂa pasan en promedio entre 40 y 100 personas a presentar sus argumentos para pedir asilo a PedWest. </p>
<p>Con 2,800 en espera antes de la caravana, más 6,051 –hasta el jueves—que habĂan llegado al refugio, y las condiciones más estrictas para escuchar peticiones, se trata de una espera formidable e innecesaria.</p>
<p>“Si tuvieron los recursos para movilizar a cerca de 6,000 soldados con equipo y maquinaria pesada, por quĂ© no tendrĂan un poco para traer a la frontera más abogados y jueces y ayudar a tanta gente tan necesitada”, exclamĂł Abud.</p>
<p>Rosa con sus dos pequeños tomados con ambas decĂa que “no sĂ©, no sĂ© quĂ© voy a hacer; quĂ© vamos a hacer pues. Si ni esto –la huelga de hambre—podemos hacer para que nos escuchen”.</p>
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