<p> </p>
<p>Es una tautolog铆a considerar que una reconstrucci贸n es una acci贸n que se desarrolla porque una estructura, una instituci贸n o una maquinar铆a han llegado a la obsolescencia o han dejado de funcionar porque alg煤n elemento, interno o externo, las ha da帽ado irreversiblemente. </p>
<p>Los recientes fen贸menos naturales que se han experimentado con espectacular y desmedida fuerza; destacadamente ciclones, sequ铆as y movimientos tel煤ricos, han exigido a gobiernos y ciudadan铆a emprender acciones para rescatar, reponer y/o rehabilitar activos perdidos o da帽ados. </p>
<p>Bien es cierto que esto exige la utilizaci贸n de recursos no programados (fondos para enfrentar contingencias), tambi茅n que existen protocolos para orientar ayudas con oportunidad y suficiencia. Muchos pa铆ses y regiones se han aplicado pronto y bien para sustituir construcciones con mejores tecnolog铆as y funcionalidad. Pa铆ses como Jap贸n y Chile son ejemplo de la tenacidad inteligente, comprometida y eficiente para enfrentar da帽os que infringe una naturaleza hostil.</p>
<p>La solidaridad es un componente que lubrica las labores de reconstrucci贸n que rebasan, la m谩s de las veces, a autoridades que no logran ofrecer soluciones expeditas e integrales, o que por ineptitud, irresponsabilidad y corrupci贸n diluyen los auxilios locales e internacionales. </p>
<p>La Rep煤blica Mexicana est谩 erigida en una zona de elevada inestabilidad geof铆sica, sendas cordilleras dan cabida a un cintur贸n volc谩nico donde el movimiento y ajuste de las placas continentales provocan, intermitentemente, asentamientos y temblores de variadas magnitudes. </p>
<p>Los registros hist贸ricos consignan los de mayor relevancia: como el de 1957 que impact贸 la Zona Metropolitana de la Ciudad de M茅xico, el centro de mayor poblaci贸n urbana del pa铆s. En aquella ocasi贸n fue emblem谩tica la ca铆da de la estatua de la Independencia y de algunos edificios c茅ntricos, pero para fortuna fueron menores las cifras de bajas humanas. </p>
<p>M谩s adelante, en septiembre de 1985, los temblores volvieron azotar la regi贸n central y, ahora si, con da帽os cuantiosos y sin la certeza del n煤mero de p茅rdidas humanas que, en el imaginario social se elevaron a miles de capitalinos. En aquella fecha, los gobiernos federales y locales no tuvieron capacidad de respuesta, desaparecidos de hecho con la misma figura de un presidente timorato que fue rebasado por una ciudadan铆a solidaria y comprometida. La ciudad se erigi贸 con coraje y sudor y pudo volver, en poco tiempo, a recuperar su operatividad, aunque desde entonces precaria y muy ca贸tica.</p>
<p>Desde entonces, autoridades que provienen de diferentes partidos han sido incapaces de darle a la ciudad, y al pa铆s, un orden urbano inteligente. La indiscriminada emisi贸n de permisos de construcci贸n promovidos por voraces desarrolladores convirtieron a las ciudades en masas informes, mal comunicadas y p茅simos servicios p煤blicos. En ese contexto, era de esperar que la reciente actividad s铆smica produjera graves e irreversibles da帽os a una poblaci贸n que no es atendida con la m铆nima consideraci贸n y respeto. </p>
<p>Ahora y sin ning煤n recato, est谩n saliendo a buscar el voto ciudadano personajes que no tienen el perfil, capacidad y m茅rito para emprender una reconstrucci贸n integral que ataque frontalmente las necesidades de vivienda digna y de calidad, de un mobiliario urbano y de los vasos comunicantes de una comunidad que cada d铆a est谩 m谩s desvinculada y sin la fuerza para enfrentar sus m煤ltiples carencias y retos. </p>
<p>Es tiempo de que se realice una cuidadosa revisi贸n de la oferta pol铆tica de quienes buscan ocupar cargos p煤blicos para no caer en los que hoy inician la graciosa y c贸moda huida en b煤squeda de protecci贸n para disfrutar sus p铆rricas y mal habidas ganancias, o de los que parte de camarillas se aprestan al asalto de las n贸minas y presupuestos oficiales. </p>
Category